miércoles, 30 de diciembre de 2009

El lirismo personal- Rutebeuf




Joan Baez canta el poema de Rutebeuf en una admirable recreación


Rutebeuf es uno de los primeros poetas que crean una obra no sujeta a transformaciones posteriores; no es un juglar que escribe según las normas a las que aludimos al referirnos a las canciones de gesta y que permiten que la obra original se transforme al ser reproducida por otros juglares. Al mismo tiempo, nunguna corte lo ampara, por lo menos de modo permanente. Los elementos de su biografía sólo pueden deducirse de lo que él cuenta en su obra y, ciertos o no, son lo suficientemente numerosos para que esta imagen sea completa y convincente. Sale de su casa a ofrecer sus cantares y poemas, las proponen en cortes y en la plaza pública y, según se lamenta en sus poemas, regresa atemorizado a su hogar - lo aguardan las reconvenciones de su mujer- porque no puede resistirse a la tentación de jugar a los dados el dinero ganado; "Los dados me matan./Los dados me acechan y espían./ Los dados me asaltan y desafían" escribe. Su vida ceadora transcurre entre 1245 y 1280. El lirismo personal no es la única vertiente de su obra, que abarca casi todos los géneros, del fabliau al milagro. Cuando San Luis convoca a las cuzadas, Rutebeuf es su portavoz poético y, contrastándolas con el arrojo y la fe que entonces reclama como las virtudes necesarias para marchar al combate cristiano, fustiga la poltronería de las órdenes monacales y la avaricia del burgués. En el conflicto entre la Universidad y las Órdenes toma partido por la primera. Su violencia satírica, su aliento épico en los llamados a las cruzadas, aparecen epxresados en versos de factura virtuosa: no podía elegir sino el virtuosismo un poeta juglar que pretendía conquistar homenajes y dinero con su arte cuando la mayor parte de lo escrito entonces estaba versificado. Este es uno de los rasgos- entre varios otros - que emparentan a Rutebeuf, el poeta parisino por excelencia del siglo XIII, con su par del siglo XV, Francois Villon.

LA QUEJA DE RUTEBEUF

Los males nunca vienen solos.
Todo el mal que pudo ocurrirme
ya me ocurrió.
¿Y qué se han hecho mis amigos,
los que tan de cerca tenía
y tanto amaba yo?
Creo que los sembré muy dispersos,
y, no habiéndolos bien sembrado,
ninguno floreció.
Todos ellos me han traicionado,
pues mientras Dios por todo lado
me acosó y persiguió
ni uno de ellos volvió a mi casa.
Se los llevó sin duda el viento:
murió su amor.
Son amigos que el viento arrastra,
y el viento que sopló en mi puerta
se los llevó.

Literatura medieval francesa- Centro Editor de América Latina, Buenos Aires

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