
1355
Como cualquier parásito, la mente
vive del corazón.
Si éste está bien provisto de alimento,
se verá bien cebada.
Pero si el corazón ayuna,
su agudeza se debilita;
tan absoluto para ella
es su alimento.
1406
De ningún pasajero se sabe que escapara
si se alojó una noche en la memoria;
esa astuta posada subterránea
cuyo ardid es que nadie salga de ella de nuevo.
1438
Contempla este pequeño
tósigo, don de todo lo que vive,
y tan común como desconocido,
cuyo nombre es amor.
No tenerlo es miseria
y tenerlo es herida.
Sólo - si acaso - el paraíso
se hallará equivalente.
Traducción: Manuel Arango
Tres poetas norteamericanos- Editorial Norma
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